A pesar de su 40 años, chiki sigue dando cuerda a la idem en las paredes de Patones y donde se tercie. Yo, más prudente en la destreza pero animoso en lo ascensor, también me tiré a la piedra; pegué mi sexo a ella, metío los dedos en sus huecos, y también subí.
Grande nosotros y los otros! Cada metro recorrido, cada metro desandado.
lunes, 7 de junio de 2010
domingo, 4 de abril de 2010
Una piedra en Almuñecar
Tras meses de frío y falta de oportunidades, estas vacaciones de SS fueron el momento perfecto para calzarme mis nuevos gatos y estrenarlos a pelo en una piedra grande que hay en la playa de Almuñecar. Un gusto sentir ese miedo, esas fuerzas venidas, del peeling dactilar...
miércoles, 27 de enero de 2010
Mi primera vez, y esperando la próxima...
Este blog está seriamente afectado por el invierno. Cuanto falta para que las paredes se calienten?
Aquí dejo colgada mi primera incursión por las paredes, mi bautizo de roca en patones haciendo a duras penas una vía 5. De esa escalada salí con una lesión en el hombro derecho que tardó casi dos años en dejar de recordarme que tengo más de 40 años.
El video es largo, aburrido y muestra a las claras que lo único que tengo es entusiasmo.
Cuando volverá a calentar el sol?
Aquí dejo colgada mi primera incursión por las paredes, mi bautizo de roca en patones haciendo a duras penas una vía 5. De esa escalada salí con una lesión en el hombro derecho que tardó casi dos años en dejar de recordarme que tengo más de 40 años.
El video es largo, aburrido y muestra a las claras que lo único que tengo es entusiasmo.
Cuando volverá a calentar el sol?
jueves, 10 de diciembre de 2009
El menhir de Obelix

Hay un sitio en Huesca llamado los mallos de riglos, de quienes daré muchísimos mas detalles que esta mera entrada a modo de apunte, porque ya le dije a Chiqui que me tiene que llevar ahí. Aunque caigan patatas del cielo, con los cascos y tan señores, porque esa piedra no sale así porque sí en medio de la nada para que la gente la mire. Que va! Cualquiera que la vea y tenga sangre querría subir hasta arriba y, si tercia, mearse desde allí. Cuidando no afectar a otros colegas, vale...
Le llaman el rey de los mallos pequeños, y ese pedazo de menhir mide 150 metros desde esa mata de pichos hasta la puntita aquella.
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